05 agosto 2013
18 julio 2013
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Según la tradición de construcción del mito, el héroe debe aceptar su destino. No lo acepta desde el principio.
Debe dudar.
Debe temer.
Según la ficción, nada más. Según la ficción.
Nada más.
Debe dudar.
Debe temer.
Según la ficción, nada más. Según la ficción.
Nada más.
06 julio 2013
03 julio 2013
Seré
La serotonina en tu cerebro,
la arritima en tu corazón,
tus pupilas dilatadas,
el LSD en tu lengua,
el LSD en tu lengua,
el vigor en tu baile,
la suavidad en tus manos,
la humedad en tus labios,
la sonrisa en tu rostro,
el gemido de tu placer.
08 junio 2013
20 mayo 2013
Compañera
Compañera, caminemos,
mientras el mismo Sol nos quema con los años,
mientras recorremos los senderos que nos llevan a encontrarnos.
Sabes que camino solo,
nunca lo preguntas.
No se como caminas,
nunca preguntaré.
Miro tu piel.
Tu nariz.
Tu frente.
Tus mejillas.
Guardo tu imagen como una fotografía, hasta el día en que te vuelva a ver.
El Sol nos hace cada vez más viejos.
Tu cabello es cada vez más largo,
más cano.
Yo lo voy perdiendo.
Miro tus ojos.
Escucho tu voz.
Siento tu risa.
Eso no cambia. Nunca cambia.
Como el toque de tus manos y el calor de tu boca,
bajo las estrellas fugaces, en alguna de tus casas, o en alguna de las mías,
entre el maíz, en el hotel lujoso, o en el pequeño hostal,
en la ciudad colonial, en Berlín, o en aquel concierto.
Compañera,
acabo de caer en cuenta,
aunque estemos lejos,
ya envejecemos juntos.
Compañera.
Me gusta tu levedad.
Te gusta mi rigidez.
Compañera.
Caminemos por separado,
encontrémonos en el camino,
recobremos energías.
Así es mejor.
mientras el mismo Sol nos quema con los años,
mientras recorremos los senderos que nos llevan a encontrarnos.
Sabes que camino solo,
nunca lo preguntas.
No se como caminas,
nunca preguntaré.
Miro tu piel.
Tu nariz.
Tu frente.
Tus mejillas.
Guardo tu imagen como una fotografía, hasta el día en que te vuelva a ver.
El Sol nos hace cada vez más viejos.
Tu cabello es cada vez más largo,
más cano.
Yo lo voy perdiendo.
Miro tus ojos.
Escucho tu voz.
Siento tu risa.
Eso no cambia. Nunca cambia.
Como el toque de tus manos y el calor de tu boca,
bajo las estrellas fugaces, en alguna de tus casas, o en alguna de las mías,
entre el maíz, en el hotel lujoso, o en el pequeño hostal,
en la ciudad colonial, en Berlín, o en aquel concierto.
Compañera,
acabo de caer en cuenta,
aunque estemos lejos,
ya envejecemos juntos.
Compañera.
Me gusta tu levedad.
Te gusta mi rigidez.
Compañera.
Caminemos por separado,
encontrémonos en el camino,
recobremos energías.
Así es mejor.
16 marzo 2013
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