17 septiembre 2011

En los días de Sol, levantamos el puente juntos.

Una noche, desperté al sentirte como un escalofrío en mi espalda.

Miré por la ventana: nubes negras se acercaban a tus playas,  el mar turbio y el viento me ensordecían.

Corrí hacia tí, mojándome en aguas de destrucción y tristeza.

Los pájaros estaban locos, tal vez yo me volvía loco. Cantaban como sirenas policíacas.

Te vi, cabizbaja, mirando a la nada.

Estallaste el puente, con fuego rápido, que me quemó al acercarme.
¡Quemaste mi mano, mientras te la estrechaba!

Me quedé en mi orilla.
Te quedaste en la tuya. Ni siquiera me mirabas, no mirabas nada.

Yo si lo hacía muy enamorado, desde lejos.
Tranquila, enmedio del huracán.

Trataba de no llorar, aunque lo pidieras.

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