28 enero 2012

Lo Efímero IV

Disfrutamos lo efímero hasta que adquiere tintes longevos.

A menudo sufro el beso que nos pareció efímero hace más de dos años.

Instante efímero.
Longevos sentimientos.

Naciste en un instante y morirás en otro.
                                 Me perdí el primero.

Sufrimos tanto la longevidad.

17 enero 2012

Sueño una ciudad pequeña, una pequeña casa,
un pequeño gato y un perrito que no ladre mucho,
tres escalones de adobe antes de la puerta de entrada,
una pequeña cocina y una estufa con horno,
un pequeño farol junto a la puerta, para alumbrar la callejuela durante la noche
            y ver mejor a las visitas.

Sueño un trabajo simple, en un pequeño café, del cual seré dueño,
saludar a todos mis clientes, y conversar con ellos.
Caminar todas las mañanas a comprar el grano,
hornear los pastelillos en mi pequeño horno.

Sueño contigo a mi lado, cálida y feliz,
como la luz del farol de la entrada,
que nos alumbra al besarnos en nuestros domingos de descanso.

07 diciembre 2011

Cortometrajes I

Los cortometrajes NO son solamente "ejercicios de narración". Son una manera de demostrar que uno es chingón, incluso con poco dinero, en formatos pequeños y con un esquema de producción evidentemente amateur.

Pensar que el corto es solamente "un ejercicio de narración" es una estupidez.

28 noviembre 2011

Un haiku,  leído del libro "100 poemas esenciales japoneses", muchas palabras no tienen traducción exacta al castellano:

"

escribir. dibujar. pintar.


la palabra de la suerte
significa a la vez
escribir dibujar pintar.

y entonces ¿vivir?

"
-Kâku-

17 septiembre 2011

En los días de Sol, levantamos el puente juntos.

Una noche, desperté al sentirte como un escalofrío en mi espalda.

Miré por la ventana: nubes negras se acercaban a tus playas,  el mar turbio y el viento me ensordecían.

Corrí hacia tí, mojándome en aguas de destrucción y tristeza.

Los pájaros estaban locos, tal vez yo me volvía loco. Cantaban como sirenas policíacas.

Te vi, cabizbaja, mirando a la nada.

Estallaste el puente, con fuego rápido, que me quemó al acercarme.
¡Quemaste mi mano, mientras te la estrechaba!

Me quedé en mi orilla.
Te quedaste en la tuya. Ni siquiera me mirabas, no mirabas nada.

Yo si lo hacía muy enamorado, desde lejos.
Tranquila, enmedio del huracán.

Trataba de no llorar, aunque lo pidieras.